lunes, 17 de junio de 2013

Retomando viejas costumbres (y a ver lo que duran)

Ha llovido mucho desde la última vez que me dio por escribir algo por aquí. Bastante, de hecho. Si he decidido volver a pasarme por aquí es porque he recordado que, esta semana, este antro de la red cumplirá seis años desde que me dio por abrirlo. Seis putos años escribiendo mis inquietudes, reflexiones y opiniones que a nadie le importan un carajo (aunque ha habido un añito y pico de parón evidente por causas que ahora expondré). Reconozco que el formato de microbloging que ofrece Twitter ha sido un factor relevante a la hora de "matar" un poco este otro formato, tanto por su inmediatez a la hora de ofrecerse al mundo como a la hora de recibir feedback del resto del mundo (compréndase mundo como gente que se conoce por la red). Además, te obliga a escribir de poquito en poquito y te ayuda eso a ser compacto. A mí eso me viene fatal, porque ahora mismo redacto de una forma mucho más concisa y me cuesta horrores soltar los tochos que antaño soltaba con mayor facilidad. Ahora me siento un poco más encasillado por eso. De ahí que quiera atreverme a volver a un formato de redacción mucho más extenso, que me permita explayarme sin límites.

Cierto es que intenté hacerlo para koi-nya, pero no he conseguido centrarme. El trauma adquirido durante la elaboración y posterior presentación de mi trabajo de final de máster me ha pasado mucha factura y todavía estoy cicatrizando esa herida. En fin, cuando te hacen la herida duele, pero la costra se endurece con el tiempo y, como se dice popularmente, lo que no te mata te hace más fuerte. Pero una herida crítica requiere de un largo proceso de recuperación y rehabilitación. Por eso creo que ya va tocando enderezarse otra vez. Y más si nos vamos a lanzar a una nueva odisea académica como es el doctorado. Y aparte de eso, sigo enfrascado en más proyectos de los que realmente puedo abarcar. Así me va. Y ahora quiero darle un poco más de vidilla a esto. ¡Si apenos veo las noticias ya siquiera!

En fin, volveremos a las sanas costumbres y a las secciones que tanto os gustan: reseñas de libros y anime/manga (en su día dije que no volvería a hacer reseñas de manganime, pero es que como tampoco las estoy haciendo en kn...), reflexiones de retrete, lo que hay que leer, awesome mangakas... En fin, espero que volváis a disfrutar de mi incomprensible criterio para con las cosas y el mundo. Espero vuestras quejas, insultos y amenazas como antaño. Y, como reza el título, a ver lo que aguanto con el caprichito de escribir tochos de reflexiones personales sobre distintos temas que ya se han tratado anteriormente por aquí.

Eso me recuerda que tendría que actualizar enlaces y secciones... En fin, qué pereza. Por eso tampoco quería retomar esto. Bueno, poco a poco... o no.

lunes, 19 de marzo de 2012

Viva la Pepa... o no.

Vuelvo a la carga. Efemérides. Ah, estúpidas efemérides, aniversarios y demás patochadas. Ya me pasó con el bicentenario del Grito de Dolores (el cual, por cierto, necesitaría una buena revisión, porque creo que metí una colección de gambazos sensacional en cuanto a contenidos). A lo que íbamos: doscientos años desde la redacción y promulgación de la Constitución de 1812, la de Cádiz, popularmente conocida como La Pepa por haberse perpetrado todo ese boato el día de San José. Bajo asedio francés, la plaza de Cádiz era el último reducto de soberanía que quedaba en la península Ibérica, donde se reunió la llamada Junta Suprema Central y toda una colección de personajillos, patriotas todos ellos, de muy diverso cuño ideológico pero sobre todo de una cultura política elaborada. Muchos de éstos se reunieron y discutieron largo y tendido, viendo la situación en que se encontraba la realidad hispánica, tanto a este lado como al otro del Atlántico, una serie de problemas a los que se enfrentaban y necesitaban de una urgentísima solución.

Este drama épico devino en la gestación de este escrito constitucional que asumiremos como el germen de lo que hoy entendemos como contemporaneidad en España y probablemente en muchos de los países latinoamericanos. Mucha tinta ha corrido ya sobre este tema, tanto en otros momentos previos a la celebración de este acontecimiento como ahora mismo y lo que está por llegar. Probablemente me suba a ese carro, ya que tarde o temprano tendré que mojarme para con respecto a esta constitución que, si queréis verla, está por aquí (dadme algo de tiempo para buscarlo y os lo subo a mediafire o algo así, que la tengo perdida por alguna carpeta de artículos de mis pesquisas investigativas). El caso es que estos últimos días ando viendo a mucha gente que le busca más pies al gato de los que tiene para con el susodicho texto, que vale que sirviera como fuente de inspiración para otras Constituciones de corte liberal en el mundo occidental en esa extraña transición del Antiguo Régimen (el cual probablemente pudo pervivir en las formas de actuación y comportamientos sociales hasta ya entrado el siglo XX, tras la I Guerra Mundial) a eso que llamamos mundo moderno (encontrándose esta tesitura aún en lo calificado como "modernidad", con una nueva modernidad en ciernes, pero modernidad al fin y al cabo. Estúpidos problemas terminológicos, ¿no?). Y de ahí a ésta, han llovido Constituciones inspiradas en ésta a patadas, la gran mayoría no reconocidas, o bien más limitadas, o bien directamente nunca promulgadas, quedando poco menos que en papel mojado. Aunque es gracioso ver cómo otras Constituciones han inspirado más a otras posteriores achacándose a ésta el mérito. La de los Estados Unidos también estuvo muy de moda y es gracioso ver cómo su pragmatismo, el rasgo que más la ensalza, no se viera contagiado en otros modelos constitucionales posteriores. Era una buena influencia, al menos en ese primer sentido.

Ahora metámonos un poco en harina de otro costal. Es cierto que se vende esto como poco menos que la madre de la patria española, como un signo de inequívoca unidad de lo hispano, cuando realmente estamos haciendo un mal uso actualista (o de otras perniciosas intencionalidades) al decir todas estas barrabasadas. Sobre todo en medios no especializados y para promover la divulgación de un aniversario que puede ser tomado de muy distintas maneras dependiendo del enfoque funcional que se le dé. La verdad es que su influencia es innegable, pero caer en una suerte de teleologismo que ya empieza a ser denunciado por parte de algunos entendidos en materia nos cura de espanto de esa especie rara de enfrentamiento de "lo moderno frente a lo arcaico", siendo esto una base fundamental de problemas sociales posteriores de muy amplio espectro. La dicotomía liberal-conservador no tiene su origen aquí, más bien es una suerte de consenso práctico para una tesitura de crisis que, la verdad, no acabó en nada bueno. No por culpa de sus redactores, sino de nuestro querido amigo fernandito que vino a imponer lo que sus amigotes de farra le dijeron que hiciera so pena de que todo se fuera al carajo. Dicho muy poco sucientamente, podríamos encontrar en este texto antecedentes de las dos Españas, que se esfuerzan por una solución común en la que acaban estancándose en distintos momentos a pesar de necesitar seguir desbrozando la senda del futuro, tratando de lidiar consigo mismos en una actitud crítica para ver soluciones a las dificultades que se presentan en mitad de ese tedioso sendero que es la actualidad, ante la que se lucha a base de improvisación y medidas poco efectivas. Es una herencia que ha quedado patente con más o menos evidencia, pero que también responde a una serie de problemas estructurales añadidos que no sé si procede tratar pero que estuvieron ahí y a los que no se dio paso demasiado afablemente, pronunciando el constante conflicto de cuando no era un sector, era otro. Y así hasta hoy, dando la brasa cada día con problemas coyunturales distintos y medias soluciones que no cargan las tintas contra los problemas, sino que los asumen como si fueran algo con lo que convivir. Y así es como se va uno por los cerros de Úbeda al poner el automático.

En definitiva, el texto de Cádiz está fuertemente sobredimensionado. Fue una fuente de inspiración y un ideal por el que luchar, pero sin duda no ha quedado más que en el enfoque mitológico patriotero que se está viendo estos días tanto en la ciudad que la vio nacer como en numerosas publicaciones de carácter informativo, divulgativo y desgraciadamente también científico. ¿Es una pieza fundamental en el organigrama de lo hispánico? Pues sí, pero también merece ser colocada en su sitio, pues sus años de vigencia infligieron más daño que bien a la ya tristemente decadente hispanidad.

martes, 17 de enero de 2012

La extinción de los dinosaurios políticos españoles I: Manuel Fraga Iribarne


Hola gente. Cuánto tiempo sin escribir en esta bitácora. Después del atracón de WordPress que me he estado metiendo últimamente se me hace rara la interfaz tan simplona de Blogger. En fin, vamos a lo que vamos. Lo primero un anuncio a las masas para escandalizarlas: voy a suspender la sección de anime/manga. o sea, que no volveré a hacer reseñitas de series que me vaya a ver por un par de razones: la primera es que me trago tantas cosas que ni haciendo el filtro adecuado puedo evitar hablaar de lo que habla todo el mundo o de hacer más de las que querría, que siempre es tedioso y requiere un rato que no le quiero echar. La otra es que, por otro lado, si me da la neura ya no la publicaría aquí, sino en el blog de noticias koi-nya (eso siempre y cuando los redactores jefes me den su permiso, que por ahora ando subcontratado de controlador de calidad de las noticias).

Vayamos ya al meollo de la cuestión: ayer por la noche se anunció que el abuelete de la derecha "democrática" española, Manuel Fraga, falleció con la no poco desdeñable cantidad de 89 tacos. Las causas parecen ser la muerte natural, pues se andaba recuperando de un constipado que fue a más y hale, paro cardíaco y hasta la próxima. Los sentidos homenajes que le han rendido personalidades tan ambivalentes de la izquierda mediática (el historiador Santos Juliá en un artículo en el exdiario independiente de la mañana, ahora periódico global en español El País, la prensa de la clase media progre, el excomunista y economista Ramón Tamames en un programa de TVE y, cómo no, su archienemigo político por mucho que quiera encubrirlo y el que ya ha le ganado la carrera de la longevidad, Santiago Carrillo). Alto, no me malinterpreten, aún no he virado del todo a la derecha castiza de cuño liberalote y patriotero (cosa que espero no hacer al menos en muchos años. Perdón, en demasiados). Simplemente rindo un homenaje a una persona que ha terminado su ciclo y que ha sido de tanta relevancia en el último medio siglo y pico de este país que no se dice este país sino que se dice España. Es que a los historiadores nos gusta mucho la gente muerta. Son más fáciles de estudiar y al sacar las conclusiones, casi que pueden ser definitivas, ya que se ha cerrado el perímetro a acotar. Miento como un bellaco porque siempre se desclasificarán o encontrarán cosas la mar de jugosas para seguir indagando en la persona en cuestión. Pero ¿a quién le importa una crisis metodológica gestándose de manera improvisada en mitad de la noche?

Manuel Fraga Iribarne fue uno de esos personajes polifacéticos que abundan tanto en la patética historia positivista de la política contemporánea española. Hijo de inmigrantes cubanos, marcadamente gallego y de formación académica por la rama del derecho (del que llegó a ser catedrático antes que ministro, todo antes de cumplir los treinta... quién pudiera en estos tiempos que corren) y catedrático emérito de teoría del Estado en no sé dónde, se nos presenta inicialmente como ministro de Información y Turismo con mi tocayo Franco. Se le recuerda principalmente por esos primeros balbuceos de una tímida apertura en prensa y medios audiovisuales que escandalizarían a más de un cerrado de mente antes de la década de los sesenta. Luego llegaría el fomento de la costa almeriense con ese baño (¿radioactivo?) en Palomares tras la fuga atómica de unos aviones estadounidenses que la liaron a base de bien desde Rota. A posteriori, lo tenemos como uno de los padres de la Constitución todavía vigente no sabemos muchos muy bien por qué y como fundador del partido de falso centro derechoso Alianza Popular, germen del partido actualmente en el gobierno de la nación. Como no se comió un rosco electoralmente a escala nacional, se pasó a su comunidad autónoma y fue dirigente de la misma (o sea, presidente autonómico) la nada desdeñable cantidad de quince años al frenrte de la misma (de 1990 a 2005), pasando a un segundo plano como presidente honorífico del partido con sede en calle Génova, cargo que ostentaba hasta no hace mucho, cuando decidió retirarse de la vida política activa y la vida pública. Tal y como le tildan los anteriormente mencionados partidistas, fue alguien que dio pie al turnismo imperante, no estrictamente por la fundación del partido, sino por su contribución en la redacción del texto constitucional y su tendencia a dmirar a un sujeto del que, en principio y como él mismo indicaba, "no quería que se volviese a repetir" (en alusión a la política del siglo XIX en este país): don Antonnio Cánovas del Castillo. Aunque claro, tal y como reincide de nuevo el colega de profesión con mucha mejor visión y todavía mayor experiencia que yo en el gremio, quizás el amigo Felipe González cumpliese el rol canovista mejor que él, quedando rezagado a un mero Práxedes Mateo Sagasta. La verdad es que le pega más al socialista sevillano el papel de referente en el turno, sobre todo por el acento. Aun así, yo preferiría más el ceceo malagueño del que siempre hizo gala don Antonio que del acento sevillano del expresidente, exdirigente del PSOE y ahora diseñador de joyas y conferenciante a ratos. En fin, todos caudillos, salvapatrias y "barre-pa-mi-casa" (generalicemos, ¡es gratis!).

Aún recuerdo las primeras nociones que tuve de este señor. Fue leyendo un suplemento de la revista Mortadelo, en una sección de un autor que no me gustaba nada pero que tenía muchas páginas de sus viñetas. Una de esas secciones iba sobre un diccionario. En una de esas entregas, se obsesionó con Fraga comiendo garbanzos. Así que, inconscientemente ya debido a este señor cuyo nombre no recuerdo, siempre que hablan de Fraga no puedo evitar pensar o asociarlo a garbanzos. Estúpidas analogías y maldigo a mi psique por jugarme estas estúpidas jugadas.

En fin, otro personaje que nos dice adiós de manera no siempre esperada, porque vamos, después de lo de Palomares todos asumíamos que este señor iba a ser poco menos que incombustible. Ya vemos que no. En fin, se le echará de menos, don Manuel. Siempre nos quedará su portentoso y campechano "Y si se ponen tontos, les metemos un cañonazo. Y punto". Descanse en paz y no le caliente mucho la cabeza a San Pedro. Y a esperar a quién es el siguiente para continuar con esta recién inaugurada sección que he bautizado con un nombre un tanto popular. Que no del partido que fundó este señor. Ah, a todo esto, leeros el artículo de Santos Juliá. Está simpático también. Hasta la próxima entrada.

domingo, 20 de noviembre de 2011

La verdad sobre la democracia española (2011)

Ains, qué tiernos recuerdos de cuando lloriqueaba amargamente al sentirme completamente defraudado por los resultados electorales de hace tres años y pico. Ahora, más curtido y curado de espanto que antes, preveo claramente muchas otras cosas que antes, idealísticamente, obviaba en mis observaciones de campo. Ahora ya estoy más rodado y difícilmente algo me pilla por sorpresa en este tipo de cosas. ¿Y de qué cosas estamos hablando? Pues muy fácil, del funcionamiento tan risible que tiene nuestra democracia o, más concretamente, seudodiarquía grupal entre dos grandes potencias políticas que, como en tiempos de Cánovas, no representaban al conjunto de la población pero que permitían una suerte de danza en el poder que variaba según la coyuntura y la orientación de las influencias facciosas de los caciques. Una especie de ley no escrita pero que se cumple rigurosamente como si se le quisiera dar la voz al positivismo más petulante. Y así es. Mirad si no los resultados (y esta vez cito varias fuentes, cada una de ellas más tendenciosa que la anterior): RTVE, El País, El señor Estado.

Antecedentes claros y evidentes los vemos en las elecciones municipales de mayo. Aquí los peperos también arrasaron a un PSOE desgastado por la crisis y muy cuestionado por su forma de sobrellevarla. La ineficacia le ha pasado factura de una forma dramática, con su peor resultado electoral. Volviendo al paralelismo turnista, la crisis me recuerda a lo que pasó con Cuba, provocando el final político de un ya envejecido Práxedes Mateo Sagasta y dando paso a una de las etapas, a mi juicio, más interesantes de la historia de España. Todo eso hace más de un siglo y tras un intento reformista no muy bien parado y casi medio siglo de dictaduras a lo largo del siglo XX, en el XXI no hemos cambiado un ápice ni con casi una docena de años rodados del mismo. Para que luego suelten el tradicional "Spain is different". La debacle electoral del partido del turno de corte liberal, comúnmente calificado (y erróneamente desde 1974) como socialista, es más que obvia por su pésima gestión de la crisis, falta de liderazgo pero, sobre todo, por las disidencias internas y la fragmentación de la izquierda que se había ganado a su bando. Debido a que esta masa de población suele ser un poco más crítica (unos más, otros menos) que la de ideas fijas vinculada a la facción conservadora, su voto es oscilante en un porcentaje muchísimo mayor que el del otro grupo. Así vemos que han caído en casi cinco millones de votos con respecto a los pasados comicios. Es bastante explicable, debido en su mayoría al surgimiento de muchos micropartidos de corte alternativo que se han presentado más creo yo para castigar al PSOE que para luchas viablemente contra la crisis. Porque ya se sabe: Europa manda, aunque sea subconscientemente. Y si Europa no se atreve a aplicar medidas a lo New Deal, bien podría ser que se tomen medidas en que se mantenga el statu quo de sus grandes patriarcas (como los bancos, grandes empresas y demás, que darwinistamente sobreviven a costa de los estratos inferiores de población incapaces de adaptarse a los tiempos que corren) y han de pagar los que en su mayoría no tienen nada que ver con sus juegos de poder. O sí, porque se lo permitimos en un primer momento: jugaban con nuestros ahorros, nos adoctrinaban por diversos medios (escuela, medios de comunicación, vida social... hay donde elegir). Nos imponían sus modas o un consejo de sociólogos bien pagados les decía cómo conseguir que la masa se comportase a su antojo como si de grupos totalitarios se tratase, pero de una forma más acomodada. No deja de ser una muerte dulce.

Se me está yendo mucho la cabeza. En fin, las lecciones que deberíamos repasar de hoy: las izquierdas se han comportado como deberían pero en el momento menos indicado. Al fin y al cabo, ha sido un precioso ejemplo de "divide y vencerás". Y es lo que ha pasado. Bien por no votar, bien por votar a otro de las muchas opciones viables o bien por mero descontento o rabieta transitoria de la que espero que se arrepientan, ha pasado lo que ha pasado. Entre eso y que la ley elecotral, la cual ya sabemos todos cómo funciona más o menos (o sea, preséntate a escala nacional y no te comas un rosco, preséntate por tu barrio y arrasa en el congreso), ha pasado lo que se venía venir. Y ahora a ver cómo se pasa esta legislatura que, recemos al dios mercado (¡qué mas nos queda!), haga que no llegue a durar sus cuatro añitos. Y colorín colorado, esta pesadilla no ha acabado.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Mahô Shôjo Madoka Magica


Bueno, con algo de delay como de costumbre, volvemos a la carga. Esta vez con doble excusa para dicho retraso: primero, por hablar ahora de la opus magna del estudio de animación SHAFT. Y segundo, después de mi recurrida excusa de hablar de series que hacemos con el fansub cuando las acabamos en vez de cuando las acabo de ver yo. ¿Formas de propaganda encubiertas? En principio no, postestructuralistamente quizás.

Creo que no hace falta presentar esta serie, pero en fin, para los que vivan debajo de una piedra. Madoka Kaname es una chica como otra cualquiera. Pero un día entra en su vida una especie de roedor paliducho que dice que, concediéndole un deseo, puede convertirla en chica mágica. Entonces es atacada por una bruja y viene una de estas chicas mágicas a salvar el día. Desde ese momento, Madoka también quiere luchar contra las malvadas brujas que atacan a la gente, pero Homura Akemi, una chica nueva que ha venido a su clase con pinta de tener muy malas pulgas, resulta ser otra de estas chicas mágicas y no quiere que se convierta en una de ellas. A partir de aquí, pasan cosas. Teniendo presente que Gen Urobochi es quien nos ha preparado esta historia, no podemos esperar que sean cosas muy halagüeñas. Es más, la historia es sin duda cruel y despiadada, muy tenebrosa, pero bastante atractiva. Poco más hay que contar sin destripar la serie, cosa que haré después.

Entremos en el análisis técnico-formal, esa cosa que tan horrorosamente mal se me da. Para empezar, vamos a decir una obviedad que nos ayudará a comprender muchas cosas: es una serie del estudio SHAFT, como ya mencioné anteriormente. Akiyuki Shinbo reitera la dirección de la serie, con su estilo característico de primeros planos con cabezas escorzadas y apuntes de cámara sumamente sugerentes. Gráficamente la iluminación, colores y efectos son también muy propios de lo que nos ha venido ofreciendo este estudio. El diseño de personajes de Aoki Ume (Hidamari Sketch, cuya serie de animación está también producida por SHAFT y cuenta ya con tres temporadas, un huevo de especiales y anunciada otra temproada más) contribuye a causar una impresión más chocante, ya que sus diseños son característicamente "muy monos" y tildados de "infantiloides" (Also, wideheads). La animación es muy característica también, introduciendo esos resultones elementos a modo de animación en slowmotion utilizando collage. Este efecto lo usaron ya en algunos momentos anteriores, como ciertos OPs de Sayonara Zetsubou Sensei. En definitiva, y a pesar de ser un trabajo original, el primero para el estudio de animación acostumbrado a adaptar series con un fuerte componente de comedia o recursos del moe, combina toda su experiencia de animación, siendo como una síntesis de sus años de trabajo, con una animación espectacular, muy fluida y con escenas sumamente sobrecogedoras. Y a destacar también la magnífica banda sonora compuesta por Yuki Kajiura, muy bien colocada además y con temas ciertamente memorables.

Dicho esto, pasemos a destripar otros asuntos. Sin duda, la reputación que se ha ganado dentro del mundillo la tiene más que merecida. Lo que se nos ha mostrado ha sido un valiente proyecto que ha tenido muy buen resultado y posiblemente mejor acogida. ¿Lo mejor de SHAFT? Viendo su expediente, así puede ser, pero aún tiene ahí un duro rival (al cual aún le deben una temporada más, que saldrá este invierno, y una película que se encuentra en preparación). Las razones del éxtio de Madoka quizás podamos achacarlas a varios factores. Sin duda, un punto fuerte es su "revisión que no revisiona" el género de chicas mágicas (Mahô Shôjo para los entendidos, Puella Magica para las que se las dan de guays y no tienen ni puta idea, y Magical Girls para los generalistas. Todo viene a ser lo mismo, sí). En este sentido, nos presenta una serie como bien podrían ser no tanto las típicas de "enemigo por semana" a lo Sailor Moon o las sagas de Pretty Cure. Es más una historia con tintes siniestros a lo MS Lyrical Nanoha, pero mucho más despiadada (y sin Nana Mizuki o Yukari Tamura en papeles protagonistas, cosa que le da cierto mérito, pero cuenta con algunas de las divas del estudio como Eri Kitamura, Emiri Katô o su verdadera estrella, Chiwa Saito, en el papel estelar de Homura. Y han terminado de encumbrar a Yûki Aoi, quien le ponía voz a la protagonista). Realmente, si apreciamos su historia, está muy bien contada. El señor Shinbo ha sabido aprovechar muy bien la historia de Gen Urobochi y la ha contado magníficamente, dejando unos momentos cumbre como los capítulos 3, 9 o 10. Sin duda, puntos de inflexión que no dejan indiferentes, realmente chocantes y de un efecto muy resultón en todo el fandom que se gestaba. Dicho y hecho: no sólo son grandes episodios técnicamente hablando, muy en la línea de sus anteriores trabajos, sino que han demostrado que no sólo valen para la comedia, que si tienen un trabajo "más serio" también lo pueden dejar resultonamente hecho.

Ahora bien, yo, como soy como soy, le tengo que tirar un poco de las orejas también. Reconozco que la serie me ha encantado, eso para empezar y sobre todo para reprochar. Ahora bien, ¿logrará el efecto que en sus años (hace ya más de treinta) logró Mobile Suit Gundam de revolucionar el mundillo con todo un plantel de dispositivos de merchandising y explotación de su propio éxito? La cosa ha cambiado mucho y esto mismo se hace hasta con la serie más insignificante: todo tipo de eventos y demás chorradas, como cafés temáticos o firmas para los fans del casting de voces, con encuentros, especiales en revistas de prestigio y un largo etcétera. Aun así, el que las ventas en el formato digital (BDs y DVDs) haya acompañado tan bien, rompiendo los records que Bakemonogatari ostentaba hasta la fecha, le dotan sin duda de un respaldo sin precedentes por parte del público. Y a este efecto le sumamos el reciente anuncio de tres largometrajes (dos recopilatorios y una historia inédita que, en teoría, continuará desarrollando la trama), como en su día hizo también la franquicia que actualmente ostenta la corona del merchandising animeril.

Ya entrando un poco en la percepción personal, yo espero que con el nuevo final que planteen dar no me dejen a medias tintas como ya lo hiciera la serie. O sea, hasta cierto punto quedé un tanto desencantado. Quizás influeyese el que la viera con todo el pescado ya vendido, cuando todo el fandom la había calificado poco menos que obra maestra, dotándola de un hype casi sin precedentes. Y algunos otros detalles menores que realmente no me convencieron en el último episodio (como la implícita predestinación de Sayaka o la conversión en ley universal, de las cuales yo mismo no soy demasiado amigo por deformación intelectual y profesional), pero bueno, nos mantenemos a la expectativa. Realmente, creo que no me puedo cortar en decir que mejor inicio no ha podido darnos la década que entra, con una serie que va a marcar un paradigma. Probablemente sea explotada largo y tendido, se pervierta y acabe con una serie en su línea cada equis tiempo. Es una posibilidad. También puede quedarse en lo proyectado, o bien pueden salir más mangas spin-off de dudosa calidad como los ya existentes. Pero ya está ahí, anunció un listón muy alto para este año, el cual está rompiendo un poco el mito de que en los últimos tiempos no se ha hecho buen anime (un mito que, como todos los demás, toca desmentir a toda costa y con razón). ¿La obra maestra de SHAFT? No me atrevería a mojarme tanto. En mi caso, aún no me he atrevido a ponerle un 10 a ninguna serie suya. Quizás será porque soy más tendente a disfrutar como un crío más que esta nueva estética imperante de "personajes monos haciendo cosas monas" (aunque sean dramáticas y a veces incluso espeluznantes) el shônen tradicional. O unos buenos argumentos, cosa sinceramente muy difícil de encontrar en un mercado en que predomina el recurso a ideas repetitivas y muy poco originales. Tampoco es que sea un soplo de aire fresco al género que representa, al menos yo no lo considero así, pero es un magnífico ejemplo del propio género en cómo hay que hacerlo. Y con eso es con lo que me voy a quedar. Y qué demonios, ¡que me quiten lo bailao!

En definitiva, la serie va a marcar época. O eso o SHAFT decidirá volver a superarse (o intentarlo) y reventar sus propias marcas. Esperemos que sí y que nos sigan ofreciendo cosas de moe que superen un poco el prejuicio inicialmente abierto de arquetipos recurrentes que resultan tremendamente anodinos e incluso ya cansinos. Así que cabe tener esperanzas, muchas esperanzas, en que en más a corto que a largo plazo, nos deleiten con otra obra de, al menos, la misma calidad que la que acabo de reseñar. Dicho esto, no me queda más que decir "hasta otra" a los pocos valientes que hayan podido con todas las cosas que he soltado y hayan llegado a este punto. Así que me despido con el típico "nos leemos" y esperemos nuevas reseñas, de lo que sea. Eso será señal de que sigo neuronalmente vivo y con inquietudes suficientes como para plantearme cuestiones hasta de lo que en apariencia pueda ser algo insignificante.

lunes, 31 de octubre de 2011

Steins;Gate: hype positivista


Lo estabais esperando todos. Lo sé. Bueno, lo primero de todo, perdonad la demora correspondiente a la reseñita. Esta semana ha sido una desestructuración absoluta de mis biorritmos y eso me afecta más a la superestructura psicológica que a la infraestructura corpórea a la hora de mover el culo para hacer lo que sea. Para más inri, visita paterna que desarticula la organización pactada por los que vivimos en el pisito madrileño. En fin, después de dejar las excusitas de rigor, vayamos al lío.

Nos encontraos en el verano de 2010. Qué a gusto estuve ese verano, leyendo como un cabrón en el pueblo un montón de cosas para hacer un artículo de investigación. También me dejé a medias El Señor de los Anillos (y desde entonces no lo he vuelto a tocar). Pero mientras yo vivía mi vida armoniosamente, nuestro querido amigo Okabe Rintarou, a partir de ahora conocido por el nombre en clave de Okarin (o también "prota muy flipado doblado por Mamoru Miyano") pasaba unas reiterartivas tres semanas que no nos gustaría haber vivido al resto de los mortales. El caso es que todo empieza con el asesinato de una chica que luego resulta que había desarrollado una teoría para viajar atrás en el tiempo. Y sí, aquí empezamos a no tomarnos esto en serio. Porque da la casualidad de que Okarin, nuestro protagonista de VN adaptado al anime, ha desarrollado un (ojito al dato) microondas teléfono que le permite transmitir su mente a una línea paralela del tiempo. Pero claro, con el brinco que ha pegado de una línea a otra (y más sin duda habiendo dejado mandar mensajitos a todos sus amigotes y amigotas para que cambiaran la realidad a su gusto) al final acaba pasando factura y afecta a sus seres queridos. O por decirlo mejor, a su amiga tonta que no entiendo cómo aguanta siendo Kana Hanazawa en modo insoportable. Nadie en su sano jucio querría rescatar a alguien que es tan... especial (por no soltar adjetivos peyorativos más gordos). Pero, en fin, "oh Japón, nunca cambies" y esas cosas. De mientras, están dale que te pego con la maquinita de marras, desarrollándola de puta madre y luego al final resulta que una organización maliciosa que sólo existía en la mente calenturienta de un "científico loco adolescente" (hola, ¿alguien le ha robado esta idea a Cartoon Network o a Marvel?) resulta que está detrás de su experimento o no sé qué movidas. Total, que con una explicación un tanto cogida por los pelos resulta que se entera de que va pegando brincos por distintas líneas temporales que derivan de unas líneas principales a las que es casi imposible acceder. Así, pretende ir deshaciendo su camino andado para volver a la línea original, en la que se da cuenta una vez que ha llegado que quien la va a palmar no es su amiguita tonta, si no su "asistente" tetiplana y tsundere perdía: Makise Kurisu (nombre clave: Christina). Una despedida muy bonita y todo eso y, luego, dos capítulos para deshacer el entuerto con un happy end de lo más forzado (de ésos que parece que se han puesto tan de moda en las series japonesas de este momento). En definitiva, un mareo de casualidades que pretende hilvanar un hilo argumental algo caótico pero de un resultado resultón que ha convencido a la audiencia con más exageraciones calenturientas que miradas frías de análisis científico.

Y ahora llegan las preguntas del "ciencioescéptico": pero ¿qué me han estado contando? Yo veo más un thriller psicológico que una serie de ciencia ficción, con, por cierto, los elementos del mismo bastante poco elaborados. Te lo dejan caer ahí como si la Kurisu fuera una especie de Rebecca Miyamoto de ésas que salen como de debajo de las piedras cuando menos te lo esperas. Si es que el mundo está lleno de genios. Y es también muy gracioso ver a loss físicos con bata (es una pregunta que siempre me he hecho: si los físicos son más de hacer cuentas y de estar pegados a un astrolabio ciberpunk y cosas así, ¿por qué llevan bata? ¿Es un elemento indispensable para entrar a un laboratorio o para hacer ciencia? ¿Debería yo entrar a los archivos con bata antes que con guantes? ¿A qué huelen las nubes?). Bueno, quizás la lleven. Si alguien conoce la razón, por favor, que me lo haga saber. Es más un asunto de curiosidad que de vida o muerte, pero en fin... los seguidores de Popper mandan en estos temas. Cosas de vivir en una sociedad que sustituye a los sacerdotes por los científicos (al menos éstos salvan vidas y no almas), pero tampoco es que sean harina de otro costal. Cambiamos la toga por la bata y todos nuestros problemas se solucionan. O no. Bueno, antes de irme por donde quiero pero no me dejan, abordamos el tema de "por qué siempre queremos salvar a la retrasada". Sí, es gente a la que se coge un cariño especial si estás viviendo el día a día con ella. Pero de cara al exterior es sin duda gente a la que prefieres evitar, pero es en plan "¿no quieres sopa? Pues toma dos tazas". En fin, cosas que nunca lograré explicarme.

Aun así y con todo, la serie no deja de estar bastante entretenida. Sí, los personajes son típicos y tópicos a más no poder, estereotipos remanidos y caducados que se nota un huevo que han salido de una VN con escenas muy forzadas y comportamientos muy canónicos. Y eso, que de ciencia ficción... psché. Doctor Who seguramamente mole más. Como Star Trek. Pero lo que he dicho, yo esto lo encajaría más como un thriller quiero y no puedo de ciencia ficción que como ciencia ficción propiamente dicho. La tensión se palpa más que los métodos creíbles y demás, y quizás por eso sea tan sumamente entretenida. No hay que desmerecerle el mérito de tenernos a todos a la expectativa semana a semana de ver con qué nos salían en el siguiente episodio o cómo resolvían la movida que aparecía por otro movimiento en la línea beta. Que nos quiten lo bailao, como quien dice. Y si alguien encuentra similitudes en esta entrada con la revisión de la serie que ha hecho el quejica de Dark_sage en su página, pues no es que esté completamente inspirada, es que es un cuasi plagio. Para qué nos vamos a cortar en decirlo. Aun así, quería cantarle las cuarenta a tan vitoreada broza que es anunciada como una de las mejores series del año. No nos engañemos, este año está teniendo una muy buena cosecha: unas series que parece que no pero sí, y las que parece que sí también. Así que por eso no me atrevería a decir que ésta es de lo mejor, es más bien de lo más mediocre de lo mejor (o de lo mejor de lo mediocre, como se prefiera ver) si es que queremos calificarlo de alguna forma. Hagamos un baremo: le he puesto la misma nota que a Gundam ZZ o a K-ON!!, así que algo debe de tener (también es cierto que últimamente me conformo con poco). Pero teniendo ahí series del calibre de Madoka, Hourou Musuko, Tiger & Bunny, Dantalian no Shoka o Mawaru Penguindrum (aún no he visto la tercera de Natsume, pero, conociéndome, me gustará aunque sea más de lo mismo), ésta se queda un poquito corta. Ahora bien, para gustos colores. Pero me reafirmo: esta serie ni de coña es de lo mejor del año por muy bien que se venda. Es entretenidísima, sí, pero nada más lejos de la realidad. Eso sí, una animación bastante decente y un dibujo que se ha mantenido. Pero claro, con todo el merchandising y el mamoneo nipón que ha aparecido a su alrededor, pues cualquiera se atreve a decir esto muy alto. En fin, que los que la aclaman como producto semidivino la terrenicen un poco desde una perspectiva menos "migustocéntrica" y le den un repaso crítico un poco menos difuminado.

En fin, nos leemos en futuras entradas, espero que alguna más interesante que ésta. Hasta la próxima.

domingo, 16 de octubre de 2011

REDLINE

Aprovechando que ya la hemos sacado con el fansub y hago un poquito de propaganda de paso, voy a dignarme a hacerle una pequeña introducción a esta películilla del universo de una OVA simpática que hicimos hace ya mucho, con mucho potencial para explotarle en futuras producciones por parte de ese magnífico estudio de animación que es Madhouse. Con una calidad de imagen bastante patente (de cada frame podría hacerse un wallpaper), se nos presenta una película de carreras no muy al uso pero sí que lleva la tendencia reciente de grandes producciones hollywoodienses de meter mucha carne en el asador. Y así es Redline.

JP es un conductor de carreras a lo Wacky Races pero más exageradas e intergalácticas, con todo tipo de movidas extrañas que suceden en las mismas. Así, pelea para clasificarse en la gran carrera espacial, la Redline, pero su compañero de equipo y encargado del diseño de su vehículo Frisbee está liado con la mafia y tiene que amañar las carreras. Por eso, pierde la oportunidad de clasificarse, pero debido a la retirada de otros pilotos que aseguraron su pase, entra en la gran carrera. Así, ha de viajar a Roboworld, una especie de utopía tiránica que esconde algún que otro secreto militar que la retransmisión de la carrera podría desvelar. Así, vemos la preparación y la carrera de por sí. Todo muy trepidante, además, aderezado con buena música y una animación acojonante.

Así es como yo lo definiría: japoniza Wacky Races (esa entrañable serie de Hannah & Barbera que todos veíamos de pequeñajos por la tele antes de ir al cole y que ahora echan en Boing. Aunque reconozco que se echa de menos un Pierre Nodoyuna y a su colega Patán) y métele movidas del panorama scifi japonés que no tiene nada que envidiarle a las cosas de Gainax con participación del Imaishi. El animador Takeshi Koike está detrás de todo esto y un Madhouse espectacular en la calidad de la animación nos deleitan con una película de carreras y un prota a lo Grease que va desinflándose argumentalmente pero que mantiene una intensidad y unos niveles de flipadura atronadores visualmente. Y cómo no, no podía faltar el cameo de nuestros queridos amigos Trava y Shinkai, a los que ya conocimos en la OVA antecesora. Ojalá hagan algo más referido a este universo, porque es muy explotable y está bien majo. Y contad con que en Tanoshii probablemente nos la apuntemos a esa larga lista de proyectos que querríamos y nunca sale pero nos meten en sustitución otra temporada de Hidamari Sketch. En fin, nos leemos.

lunes, 3 de octubre de 2011

Kokoro, de Natsume Soseki


Cualquiera diría que, viendo la imagen, voy a hablar de una serie de animación. Sí y no. Vamos a explicarnos: dio la casualidad que, en uno de esos viajes que suelo hacer a la biblioteca de mi antigua facultad de filosofía y letras de Granada, me topé con algo que me llamó poderosamente la atención, una novela japonesa editada por Gredos de la que había oído hablar a través de un anime que habíamos hecho con el fansub. La curiosidad me incitó a cogerla y empezar a leerla esa misma mañana. Así he acabado leyéndola y disfrutándola bastante, más incluso de lo que me esperaba.

La serie de animación en particular es Aoi Bungaku (literatura azul), en la que varios directores con famosos artistas de manga como diseñadores de personajes (entre ellos, Tite Kubo y, en el caso que nos atañe, Takeshi Obata) realizan la adaptación de obras de esa edad de oro literaria que fue el naturalismo japonés, con claras reminiscencias románticas y otros estilos llegados de Europa y América tras la apertura de Meiji aderezados con el componente tradicional nipón. A cargo del estudio Madhouse, y con arcos de pocos capítulo (uno y cuatro, aunque suelen ser dos de cada uno), nos dieron a conocer deliciosas obras de principios del siglo XX que, en caso de ser todos como la novela que nos atañe, sin duda merece la pena darle una oportunidad a la hora de leerlas. Además, debo reconocer que este arco fue de los que más me gustó (aunque no tanto como Hashire, Mero!).

Vayamos al grano ahora. La obra de Natsume Soseki nos sumerge de lleno en el final de la época Meiji, la que dio lugar a las grandes transformaciones técnicas y ese espíritu modernizador que se fomentó a través de dicho aperturismo. En este respecto y como ya he comentado, la influencia de distintos estilos literarios en una generación de oro de literatos que se dejaron llevar por las corrientes modernistas y del realismo europeo de aquel entonces (esencialmente del naturalismo de Flaubert o Balzac) con reminiscencias del romanticismo tardío alemán. La obra, que se divide en tres partes, nos habla de las vivencias de un estudiante que conoce a un curioso personaje, al cual llama constantemente sensei (literalmente, maestro. En este caso, es un título que se da a personas a las que se tiene un respeto especial). Acaban haciéndose amigos y el protagonista, viviendo su vida y maravillándose por este personaje hacia el que siente gran respeto y admiración, trata de indagar en su pasado por su comportamiento tan singular ante la vida. Así, quiere conocer el porqué actúa como lo hace, su motto en la vida que le hace tan especial y a la vez tan fascinante. Pero problemas familiares le obligan a volver a su pueblo y, en el momento de la verdad, sensei, que quiere explicarle su pasado, ha de enviarle una carta en que le explica todo lo que ha vivido para encontrarse en la situación en que se encontró fortuitamente con el estudiante. De esta forma, le cuenta un desolador episodio que marcó su vida, el cual se retrata en el arco de la serie de animación y que corresponde a la tercera parte de la obra.

Sin duda, un desolador relato imbuido por ese naturalismo francés que unos años antes se gestaba en el país de los vecinos de arriba. La sólida y ágil narración sin duda es un aliciente de esta obra a seguir leyendo, que fuerza al lector con un ritmo muy bien logrado a querer saber más sobre los personajes, especialmente de sensei. El relato de sus tormentos es sin duda violento y escalofriante a la par que enternecedor y hermoso. El amalgama de sensaciones que transmite es también un punto fuerte: el pesimismo desgarrador de una época que se acaba y el cómo marcó a una generación entera el efecto Meiji. En otros aspectos, me recordaba también a El árbol de la ciencia, de Pío Baroja, por el relato de una experiencia vital patética marcada por hechos tristes en el marco de una época de cambio que, en el caso español, es mucho más frustrante y decadente que en la incipiente y esplendorosa futura gran potencia oriental. Ambas tienen su encanto a su manera, con ciertos puntos comunes que vale la pena considerar. El amor y la muerte como temas primarios de fondo y la visión de verdaderas antípodas en ambos quizás sea lo que más haya que poner en valor de esta comparativa tan arriesgada que me gasto, viendo además que la influencia centroeuropea en ambos (más francobritánica en Soseki y alemana en Baroja) es patente.

En fin, dejo de dármelas de experto en temas que he tocado de refilón y con un espacio de siete años entre la lectura de uno y de otro. Pero las reminiscencias estaban ahí, eran claras y no creo que debiera dejarlas pasar. Aun así, recomiendo encarecidamente ambas obras. Y hasta aquí todo el pescado vendido. Si se me ocurre algo más, ya me dará por hablar de ello. Hasta entonces, veremos qué tal se da la cosa. Nos leemos.